jueves, 9 de octubre de 2014

En el país sin vestidores

... y aparentemente sin sentido común.

Una de las pocas actividades recreativas que existen en este país es ir de compras. Las tiendas y centros comerciales se abarrotan en las noches y durante los fines de semana. La gente, especialmente las mujeres, caminan con bolsas gigantes de cada tienda que han visitado, llenas de toda la ropa que han comprado; pero eso no significa que tienen los roperos llenos de prendas, quizá es que lo han comprado para probarlo en sus casas, ya que las tiendas no tienen probadores porque las mujeres no pueden quitarse la ropa fuera de su casa. Entonces "lo ideal" es comprar todo lo que quisieras probarte, ir a tu casa y regresar lo que no te agrada. Parece sencillo en teoría, pero en la práctica puede ser un poco diferente y frustrante. 
El reembolso solo se puede realizar si el pago fue en efectivo y dentro de los siguientes 3 días calendario. El transporte no es sencillopara las mujeres, entonces esperar que el esposo, hermano, padre o chofer este disponible para al día siguiente regresar a cambiar las cosas puede ser todo un reto; por eso para quienes estamos acostumbrados a probarnos las prendas antes de comprarlas la actividad ya no es tan divertida solo de pensar en los problemas y frustraciones por la posibilidad de que la prenda no quede bien... y entonces viene la incómoda pregunta : ¿soy yo? ¿es que me gusta hacerme pesada la vida pensando en lo complicado que son las cosas aquí? 
En una ocasión compré un vestido que al medírmelo en la casa ya  no me gustó y había que regresarlo, pero al día siguiente era festivo y las tiendas estaban cerradas, mi cabeza me dijo que tendría 3 días hábiles para regresarlo, pero al regresar a la tienda resulta que el día que estuvieron cerrados se contó como día 1 yo estaba ya en el día 4 y era imposible regresarlo; pedí hablar con el gerente y después de un buen rato tratando de explicarle que no puede contar el día que estuvieron cerrados como día 1 aceptó hacer la devolución... y otra vez me pregunto ¿soy yo? porque a mi me parece que es sentido común y entonces recuerdo lo que una compañera saudí dijo alguna vez muy en serio sobre lo que yo llamo sentido común: "no llevamos esa clase en la universidad" 
En otra ocasión fui a una tienda y quise comprar un par de prendas, faltaban unos minutos para la oración y las empleadas estaban ya preparándose para cerrar por lo que me dijeron que volviera después, les expliqué que ya me iba del mall y de mala gana aceptaron hacer la venta, pero había un problema con el sistema y tendrían que meter los datos manualmente, trataron de explicarme lo que pasaba, hablaban entre ellas, llamaron a otra empleada, llamaron por teléfono a la gerente para que hablara conmigo. Me fui sin comprar y pensando que perdieron más tiempo en hacerse bolas que lo que hubieran tardado en meter los datos manualmente, en la falta de entrenamiento, de ganas y de experiencia de las mujeres saudis y después me pregunto otra vez ¿soy yo? ¿es nuestro sistema equivocado, ese sistema "enfocado en el cliente" que en realidad es vender para obtener comisión? ¿es que estamos muy (mal) acostumbrados y queremos todo en un click? ¿es que ha llegado el momento en este país en que las cosas ya deben cambiar o es que el resto estamos olvidando lo que realmente es importante? y entonces observo que los empleados de las tiendas toman el tiempo de la oración para fumar, tomar cafe, ver videos en el celular o platicar con los compañeros, para todo menos para rezar, y entonces me da más coraje!!

Entre las diarias batallas para entender una cultura completamente ajena, las reflexiones sobre si lo hasta ahora aprendido es digno de evaluarse y la imposibilidad de medirme una prenda siento que vivo en un universo paralelo o que he caído en la madriguera del conejo, después despierto y me doy cuenta que sólo estoy en Arabia Saudí.


:O)