Decía una antigua campaña de Kodak: recordar es volver a vivir y una buena amiga con mala memoria se mortificaba preguntándose, entonces ¿no recordar es no haber vivido?
Cuando mis papás se mudaron a Monterrey, trajeron de entre mis cosas una caja con tarjetas, recados, cartas que yo guardaba desde hace tiempo, ¡había calcomanías de la primaria! já, no sé como sobrevivieron las limpias anuales de closets y cosas.
eché una ojeada a tal caja y encontré un sin fin de momentos de secundaria y de prepa encerrados ahí, entre polvo y sobres de todos tamaños y colores, algunas hojas a punto de romperse y algunas otras apenas de 2cm x 1cm. Es curioso como lo que parece insignificante en una época al recordarlo toma otro matiz, en sepia, y nos llena de calorcito el corazón.
Hoy comenté con una amiga, un recado que me escribió durante una clase en la prepa, el contenido del recado incluía una anécdota de ella con alguien que después se convirtió en gran amigo también, y más tarde recibí una llamada de ellos 2... él recordó cosas que hacíamos y prometimos estar en contacto. Es increíble como apesar del tiempo, el cariño sigue vivo, y en el caso de mi amiga más fuerte que nunca, es un cariño ya maduro pero con el mismo tinte de ingenuidad de hace casi 25 años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario