hey!
En una de las entrevistas previas a mi contratación en Arabia Saudí, el entrevistador, estadounidense, me hizo una pregunta varias veces: "¿Estas segura que te quieres venir a Saudí?" y tres veces, como San Pedro, respondí "Por supuesto!" pero él insistía "piénsalo muy bien ya que será un choque cultural muy fuerte" pero nunca me imaginé de qué manera.
Lo primero que te dicen es que el hecho de NO manejar (por ser mujer) y de tener que usar la Abaya (vestido negro) es causa de conflicto.
De entrada, sí es impactante ver a las mujeres vestidas de negro y a los hombres vestidos de blanco, pero el ojo se acostumbra rápido y eso no fue problema.
¿Usar la abaya desde que me bajé del avión? No, no fue tan fuerte. Confieso que me emocioné al ponérmela por primera vez! la novedad, estrenar, la experiencia... al pasar de los días se convierte en algo parecido a usar zapatos: no puedo salir sin ellos, pero si estoy en la casa no los necesito.
¿No manejar? creo que es lo que más trabajo me ha costado, por la limitada movilidad, sin embargo sentarse en el asiento trasero y disfrutar el viaje no es tan malo.
Hasta aquí sus palabras me daban vueltas en la cabeza y en algunas ocasiones pensaba que en su papel de entrevistador debió exagerar las cosas para estar seguros tanto la empresa como yo, que no saldría corriendo al siguiente día.
Pero pasado el tiempo me doy cuenta que el verdadero choque cultural está en el día a día, en esas cosas que no son tan obvias, que no se dicen, que no se descubren hasta que las tienes enfrente.
Acá las cosas pasan Insha'Allah, es decir, "si Dios quiere" Para mí, que creo en Dios, resulta bastante confuso. ¡Claro que yo se que todo pasa si Dios quiere! hasta uso esa frase como una especie de pequeña oración cada vez que platico mis planes, lo entiendo perfecto... lo que me cuesta trabajo entender es que la gente no mueva un dedo para que las cosas pasen.
En estas tierras de color dorado, no existe la planeación como tal, no hay fechas, no hay calendarios, no hay prioridades... y me pregunto ¿Verdadera Fe o postergación extrema?
Cuando llegué una de las primeras cosas que me dijeron fue que cuando la gente dice Insha'Allah quiere decir que no pasará nunca; y la realidad es que en casi todos los casos es verdad.
Este es un choque cultural que no esperaba. El hecho que la gente no tiene sentido de urgencia, de prioridades, de cosas que DEBEN pasar antes de cierta fecha; como comprar los boletos de avión para la gente que va a entrenamiento a México, cuando meses antes ya se saben las fechas de los cursos.¿te imaginas el estrés del viajero y del jefe del viajero si a dos días de la fecha programada de viaje no hay vuelos, no hay viáticos, no hay visas?
Yo creo que en todo el mundo se encuentran situaciones así, pero aquí es diferente, está en todos lados, es algo que va más allá, es algo más profundo... ¡es cultural!
Para los occidentales esto se convierte en un verdadero conflicto. Para los mexicanos es motivo de risas cuando se platica en una reunión, pero lo cierto es que es un problema. Un problema entender que por más que uno insista, hable, presione, intente, grite y haga corajes, simplemente la programación mental es distinta. La manera en que entendemos cómo deben ser las cosas es diferente y ahí está el problema, el conflicto, el choque. No nos entendemos y no es el idioma.
Lo único que queda por hacer es respirar profundo y decir:
En una de las entrevistas previas a mi contratación en Arabia Saudí, el entrevistador, estadounidense, me hizo una pregunta varias veces: "¿Estas segura que te quieres venir a Saudí?" y tres veces, como San Pedro, respondí "Por supuesto!" pero él insistía "piénsalo muy bien ya que será un choque cultural muy fuerte" pero nunca me imaginé de qué manera.
Lo primero que te dicen es que el hecho de NO manejar (por ser mujer) y de tener que usar la Abaya (vestido negro) es causa de conflicto.
De entrada, sí es impactante ver a las mujeres vestidas de negro y a los hombres vestidos de blanco, pero el ojo se acostumbra rápido y eso no fue problema.
¿Usar la abaya desde que me bajé del avión? No, no fue tan fuerte. Confieso que me emocioné al ponérmela por primera vez! la novedad, estrenar, la experiencia... al pasar de los días se convierte en algo parecido a usar zapatos: no puedo salir sin ellos, pero si estoy en la casa no los necesito.
¿No manejar? creo que es lo que más trabajo me ha costado, por la limitada movilidad, sin embargo sentarse en el asiento trasero y disfrutar el viaje no es tan malo.
Hasta aquí sus palabras me daban vueltas en la cabeza y en algunas ocasiones pensaba que en su papel de entrevistador debió exagerar las cosas para estar seguros tanto la empresa como yo, que no saldría corriendo al siguiente día.
Pero pasado el tiempo me doy cuenta que el verdadero choque cultural está en el día a día, en esas cosas que no son tan obvias, que no se dicen, que no se descubren hasta que las tienes enfrente.
Acá las cosas pasan Insha'Allah, es decir, "si Dios quiere" Para mí, que creo en Dios, resulta bastante confuso. ¡Claro que yo se que todo pasa si Dios quiere! hasta uso esa frase como una especie de pequeña oración cada vez que platico mis planes, lo entiendo perfecto... lo que me cuesta trabajo entender es que la gente no mueva un dedo para que las cosas pasen.
En estas tierras de color dorado, no existe la planeación como tal, no hay fechas, no hay calendarios, no hay prioridades... y me pregunto ¿Verdadera Fe o postergación extrema?
Cuando llegué una de las primeras cosas que me dijeron fue que cuando la gente dice Insha'Allah quiere decir que no pasará nunca; y la realidad es que en casi todos los casos es verdad.
Este es un choque cultural que no esperaba. El hecho que la gente no tiene sentido de urgencia, de prioridades, de cosas que DEBEN pasar antes de cierta fecha; como comprar los boletos de avión para la gente que va a entrenamiento a México, cuando meses antes ya se saben las fechas de los cursos.¿te imaginas el estrés del viajero y del jefe del viajero si a dos días de la fecha programada de viaje no hay vuelos, no hay viáticos, no hay visas?
Yo creo que en todo el mundo se encuentran situaciones así, pero aquí es diferente, está en todos lados, es algo que va más allá, es algo más profundo... ¡es cultural!
Para los occidentales esto se convierte en un verdadero conflicto. Para los mexicanos es motivo de risas cuando se platica en una reunión, pero lo cierto es que es un problema. Un problema entender que por más que uno insista, hable, presione, intente, grite y haga corajes, simplemente la programación mental es distinta. La manera en que entendemos cómo deben ser las cosas es diferente y ahí está el problema, el conflicto, el choque. No nos entendemos y no es el idioma.
Lo único que queda por hacer es respirar profundo y decir:

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