Mi mamá
contaba la historia de su abuela:
Puebla, 1915,
llegó un militar a tocar la puerta de la casona con balcones frente al parque,
pidiendo hablar con el padre de familia para pedir a su hija en matrimonio. Con
once hijas el patriarca no dudo en aceptar, así que preguntó ¿con cuál de
ellas?
Pasaba por
ahí la abuela de mi mamá, el joven la vio y dijo “ella”; “Sara, te casarás con este joven”, “¡Sí, papá!” respondió Sara sin chistar.
Mi mamá
sorprendida preguntaba ¿pero por qué dijiste que SÍ, si no lo conocías? La respuesta
venía acompañada de una lección: “porque yo era obediente, ¡no como tú que eres
respondona!” Además agregaba, “era muy guapo”.
Imagino que
historias como esa hay miles entre nuestras familias, sobre todo entre los
bisabuelos o tatarabuelos, quizá las conocemos, quizá no.
Hoy me
acordé de esta historia porque hoy la volví a escuchar, solo que en un contexto
un poco diferente.
Jeddah,
2015, se recibe una llamada “estoy interesada en su hija menor para mi hijo,
iré el Domingo a evaluarla”
Por
tradición saudí, es la madre quien selecciona la esposa para cada hijo varón. Puede
ser por recomendación de alguien cercano, o porque la ha visto antes.
Domingo por
la tarde, llegó la madre y las hermanas del posible esposo para mi amiga, ellas
la observan, le hacen preguntas, la evalúan y se van.
Días después, si es que realmente les interesó, vuelven a llamar para solicitar una respuesta por parte de la familia o la posible novia. La familia de mi amiga no es tan conservadora pues al final ella ha podido tomar una decisión que su mamá dará a conocer cuando los interesados llamen.
Días después, si es que realmente les interesó, vuelven a llamar para solicitar una respuesta por parte de la familia o la posible novia. La familia de mi amiga no es tan conservadora pues al final ella ha podido tomar una decisión que su mamá dará a conocer cuando los interesados llamen.
Existe también
el otro lado de la historia, mi amiga tiene un novio que por ahora está en
Estados Unidos, ella ha esperado por dos años que él la pida en matrimonio, a
raíz de la experiencia del Domingo, ella habló con él para definir su futuro,
él finalmente confesó que lleva dos años tratando de convencer a su mamá de que
mi amiga será buena esposa, ella se niega a aceptar diciendo que por ser él su
hijo mayor, ella es quien debe seleccionar la esposa para él.
La historia
de Sara sucedió hace 100 años y, aunque a mí me parece increíble, en
algunas partes del mundo se sigue repitiendo.
Curiosamente en este país, en promedio se registran más divorcios (40) que matrimonios (20) por día. El tema del divorcio en Arabia Saudí es común en las noticias, el incremento en el número de divorcios en los últimos años es un tema común de debate, preocupación y estudio. De acuerdo con la página wikiislam, Arabia Saudí tiene el segundo mayor número de divorcios en el mundo.
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