miércoles, 13 de mayo de 2015

Un chofer. Un choque cultural

Una de las primeras advertencias que recibí antes de venir a Saudí es que las mujeres tienen prohibido manejar; y la primer pregunta cuando lo platicaba es: ¿tampoco las extranjeras pueden? No, tampoco ellas pueden manejar, es parte de la cultura y de una ley no escrita.

Así que lo primero que hay que hacer es conseguirse un chofer que sea confiable, que hable inglés, que tenga experiencia, que conozca la ciudad como la palma de su mano y que, perdón que lo diga, no huela mal ni él ni su carro.
Usman y Kassim son dos de los choferes que me han prestado sus servicios en este tiempo y que cumplen algunos de los requisitos anteriores,sobre todo el último lo cumple muy bien.
Ellos no trabajan exclusivamente para alguien. Alguien o alguna compañía los patrocina y ellos buscan sus propios clientes. En el caso de Kasim, que tiene 20 años en Saudí, ser chofer es una forma de ganar dinero fácil, pero él tiene otros negocios: es socio en una pizzería, en un servicio de catering y en una pastelería; además ofrece servicios como contratista. Kasim cobra 100 reales (unos 420 pesos) por un viaje que un taxi de la calle cobra entre 15 y 25 reales (entre 63 y105 pesos); me ha platicado que una compañia para la que presta sus servicios regularmente como chofer, le ha llegado a pagar ¡hasta 8mil reales por mes (algo así como 35mil pesos)!
En una ciudad donde la oferta podría superar la demanda ya que muchos expatriados optan por esta opción, no es fácil encontrar alguno. En los dos años y más que tengo aquí he pasado por 3 de ellos y una multitud de taxistas que de tanto coincidir se convierten en regulares.

Tener alguien que te lleve a donde quieras, a la hora que quieras, que te deje y recoja en la puerta de la casa, de la oficina, del restaurant o la tienda, suena como practicamente una bendición. Además no tienes que preocuparte por poner gasolina, o dar servicio al carro, por dónde te vas a estacionar o por si te multan. Se vive libre de todas las presiones que significan manejar tu propio auto. 
Bien, pues como todo, la realidad es otra historia... los choferes aquí son unas princesas, una se tiene que ajustar a sus horarios, su disponibilidad y si están de modo o no para dar el servicio. Al principio suelen ser muy atentos y dispuestos casi a todo, pero una vez en confianza empiezan a ponerse sus moños: no pueden a ciertos días, a ciertas horas... y como ley de murphy, cuando más tienes prisa o tienes que llegar a cierta hora: aeropuerto, trabajo, juntas.. algo pasó y ¡no llegan! 
Las familias locales tienen choferes que trabajan permanentemente para ellas, el patriarca es el patrocinador del chofer en el país. Una de mis compañeras me ha platicado que si ella le llama al chofer y ella no baja en cinco minutos, el chofer se va.. ¿a dónde? sólo él sabe, pero se desaparece y no contesta el teléfono y además se queja con el papá de ella, de que lo tienen esperando. Otra compañera dice que el chofer puso la regla de "no servicios después de media noche"... supongo que suenan razonables las justificaciones pero entonces ¿de qué sirve tener un chofer privado si no dará el servicio cuando se requiere?

Pero lo más frustrante de todo es la sensación de que has perdido tu libertad, esa libertad de ir a donde quieras a la hora que quieras, poner tu música favorita y cantar a todo pulmón en horas pico; esa sensación que dicen los expertos, te hace sentir en tu propia burbuja, sólo tú, el camino y tu inseparable compañero: tu carro!!

Esta entrada está dedicada a mi italiano, a mi Palio, a quién extraño tanto.

:O)


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